viernes, 27 de junio de 2008

Walter no salió en la foto...


Cada vez que lo veo me pongo de los nervios. Míralo, ahí en medio. Jodido Azteca. Me tapa un Adidas Azteca, el primer balón sintético que se usó en un Mundial. Llevo exactamente 22 años en ésta foto, detrás de ése montón de piel de mentira, en serio. Y los que me quedan.
Si te fijas bien, en la primera gradería, a la derecha del balón, hay tres tíos. Uno que va de azul, otro de blanco, y otro al que sólo se le ve la cabeza. Son mi padre, mi hermano y el cabezón de mi primo.
Están lejos, pero en el póster que tiene mi hermano de la foto en su habitación, se ven. Ellos si se ven. ¡Y tanto que se ven!
¡Por un asiento! Tan tonto como eso. Tan tonto como que el cámara hubiera sacado la misma foto desde un pelín más a la izquierda. O que Diós, que grande sós, hubiera extendido un pelín más el brazo, torcido un pelín más la mano. Odiaré y amaré ésta foto toda mi vida, con todas mis fuerzas.
Porque sí, porque aunque me tape un Azteca, yo también estoy.

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